Filosofía IB. Sobre la libertad- Stuart Mill. Resumen por partes

En los exámenes del Programa del Diploma del Bachillerato Internacional de la asignatura de Filosofía (tanto NM como NS), en la Parte dos hay que realizar un ensayo sobre alguna pregunta de una obra a elegir. En este caso, se expondrá un resumen del primer capítulo, pero en el caso de querer ver un ensayo picha aquí.

1. Introducción

El objeto del ensayo como recalca nada más empezar es tratar los límites del poder que puede ejercer legítimamente la sociedad sobre el individuo.

En un principio, el Gobierno de una población estaba dirigido por un hombre que concentraba todo el poder. Además este no se discutía la creerse necesario para defenderse contra sus adversarios. Sin embargo, también podría usarse contra sus propios súbditos. Fue en ese momento cuando los hombres cesaron de considerar como una necesidad natural que sus gobernantes fuesen un poder independiente. En consecuencia se creyó que sus gobernantes deberían ser revocados y elegidos en función del pueblo y así el poder no podría ser usado contra ellos al mismo tiempo que conseguían que alguien gobernara. Por otro lado, también se puede dar la ocasión en el que el tirano no es el gobernante, sino la sociedad. Por lo que se necesita protección contra la opinión y sentimientos prevaleciente así como la tendencia dela sociedad de imponer sus propias ideas menospreciando la de los demás.

Además el propósito del ensayo es también afirmar que el único fin por el cual es justificable que la humanidad, individual o colectivamente, se entremeta en la libertad de acción de uno cualquiera de sus miembros es la propia protección. Detallando que sobre sí mismo, sobre su propio espíritu, el individuo es soberano.

2. De la libertad de pensamiento y discusión

Comienza este segundo capítulo con la anotación de que las épocas de represión sobre la prensa ya han terminado, y no es necesario defender la libertad de expresión con tanto ánimo. Pese a las persecuciones que hubo por el gobierno en 1858, justo después de escribir este ensayo, se detalla que no se siente Stuart Mill arrepentido de haberlo escrito y que las persecuciones no fueron persistentes. Además, nuca podemos estar seguros de que la opinión que tratamos de ahogar sea falsa, y si lo estuviéramos, el ahogarlos constituiría un mal también.

Por otro lado, si el hombre nuca actuara según su opinión porque esta pudiera ser errónea, abandonaríamos nuestros intereses. Por ello es deber del Gobierno así como del individuo formar las opiniones más verdaderas que puedan, Además se defiende que ninguna opinión, ni ningún hombre es falible, ni siquiera la creencia en Dios. Por lo tanto no se puede poner por ley aquellas creencias que no sean justificadas por los hombres, sin importar los antecedentes. Para explicar se expone el ejemplo de Sócrates, condenado por no creer en dios alguno, con la muerte por sus conciudadanos y reconocido por el Estado. Este mismo suceso ocurre a lo largo de la historia en donde la intolerancia religiosa es demasiado notable para no hacer mención de él.

En consecuencia se defiende que la libertad de pensar no sólo es necesaria para la formación de grandes pensadores, sino indispensable para el promedio de los hombres para alcanzar un mayor nivel intelectual.

Es por ello que las doctrinas deben ser discutidas, y concretamente las religiosas y la cristiana deben llevarse a revisión. Pese a poder contener conceptos éticos y morales positivos para la sociedad se defiende que tan solo representan un parte de la realidad y aunque exista una porción de la población que lo haga no es necesario aplicar estas doctrinas divinas en todo momento así como en la educación. Finalmente reconoce que la tendencia de todas las opiniones a hacerse sectarias no se cura por la más libre  discusión y es por tanto cuando la verdad aparece si las gentes se ven forzadas a escuchar dos versiones y no solo una.

3. De la individualidad como uno de los elementos del bienestar

La libertad del individuo es indispensable, sin embargo, nadie pretende que las acciones sean tan libres como las opiniones. Hasta las opiniones pierden su inmunidad cuando las circunstancias en las cuales son expresadas hacen de esta expresión una instigación positiva a alguna acción perjudicial. Debido a este, la libertad no debe convertirse en un perjuicio para los demás. Por otra parte, la diversidad de opiniones no es un mal, sino un bien de igual modo que es útil en tanto la humanidad sea imperfecta

Además, se recalca la importancia de dichas diferencias combinando la individualidad de poder y el desenvolvimiento en originalidad según la doctrina de Wilhelm Humboldt.

Cuando una persona acepta una determinada opinión, sin que sus fundamentos aparezcan en forma concluyente a su propia razón, esta razón no puede fortalecerse, sino que probablemente se debilitará; y si los motivos de un acto no están conformes con sus propios sentimientos o su carácter, se habrá ganado mucho para hacer sus sentimientos y carácter inertes y torpes, en vez de activos y enérgicos. El que escoge por sí mismo su plan emplea todas sus facultades. Realmente no sólo es importante lo que los hombres hacen, sino también la clase de hombres que lo hacen.

Stuart Mill determina además que no obra mal los hombres porque sus deseos sean fuertes, sino porque sus conciencias son débiles. Exponiendo además que en las sociedades primitivas el elemento de espontaneidad e individualidad dominó excesiva por lo que era necesario dominar los impulsos (al puro estilo estoico). Sin embargo, en la actualidad, la sociedad absorbe lo mejor de la individualidad; y el peligro que amenaza a la naturaleza humana no es el exceso, sino la falta de impulsos y preferencias personales. La humanidad se pregunta ¿qué es lo más conveniente para mi posición? En vez de ¿qué prefiero yo? Así el mismo espíritu se doblega al yugo; hasta en lo que las gentes hacen por placer, la conformidad es la primera cosa que piensan. No tienen ni ideas ni sentimientos nacidos en ellos o que puedan decidirse propios suyos.

Este hecho es perfecto para la teoría calvinista (contraria a Stuart Mill, pero expuesta en el capítulo), según la cual el mayor defecto del hombre es tener una voluntad propia, teniendo que someterse a la voluntad de Dios.

Existe actualmente (en el siglo XIX) una fuerte tendencia a favor de esta estrecha teoría de la vida y hacia este tipo inflexible y mezquino de carácter humano que patrocina.

No es vistiendo uniformemente todo lo que es individual en los seres humanos como se hace de ellos un noble y hermoso objeto de contemplación, sino cultivándolo y haciéndole resaltar, dentro de los límites. El desenvolvimiento de la individualidad provoca un mayor valor para cada persona y un mayor valor para los demás. La individualidad vale tanto como desenvolvimiento, es sólo el cultivo de la individualidad lo que produce o puede producir, seres humanos bien desarrollados.

Por otro lado, el genio sólo puede alentar libremente en una atmósfera de libertad. Los hombres de genio son ex vi termini, más individuales que los demás, menos capaces de adaptarse. Si es por timidez, son forzados en los moldes de la sociedad y si es por su fuerte carácte3r son tachados de turbulentos y extravagantes.

La gente considera al genio como una cosa hermosa, pero casi todos en el fondo piensan que pueden pasarse muy bien sin él. La originalidad es la única cosa cuya utilidad no pueden comprender lso espíritus vulgares.

Actualmente, los individuos están perdidos en la multitud. En política es casi una trivialidad decir que es la opinión pública la que gobierna el mundo. El único poder que merece tal nombre es el de su mismo nivel, pero esto no hace que el gobierno de al mediocridad deje de ser un gobierno mediocre. Ningún gobierno por una democracia o aristocracia numerosa ha sabido elevarse de la mediocridad, la iniciación debe venir de los individuos.

El mayor peligro de nuestro tiempo se muestra en el escaso número de personas que se deciden a ser excéntricos.

Por otro lado, la grandeza de Inglaterra es colectivo, pero fueron los hombres individuales, héroes, los que hicieron de ella lo que es; mientr4as que la costumbre conlleva a la decadencia. El espíritu del progreso no es siempre un espíritu de libertad. El futuro de Europa se ve como el de China, anclado en un mismo sistema y mismos pensamientos que le han llevado al estancamiento y costumbrismo, con un pueblo igual y uniforme.

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